sábado, 27 de abril de 2013

Yo me bajo acá


Nadie me dijo que iba a ser así, difícil. No es que yo creyera que no, pero hubiese esperado una preparación.
Uno se encuentra de pronto parado frente a la vida, que se le caga de risa y lo desafía. Qué hacés? Le rompés la cabeza? Pegás la vuelta y vas? Te cagás de risa más fuerte? De qué sirve cualquiera de esas cosas...?

Es viernes a la noche. Yo quería salir, quería reírme, quería tomar, o bailar, o charlar, o querer. Pero la semana se empeña en terminar como empezó: al revés. 
Vengo tropezando con los días hace algunas semanas, y la verdad es que ya tengo las rodillas lastimadas de aterrizar evitando romperme la cara. La próxima pongo la cara para no romperme las rodillas.

Yo quiero saber qué clase de juego es este. De estrategia? De simulación? De habilidad? Un solitario...? Qué pierdo está claro, pero... qué gano, si gano? Otra vuelta? Claro. Y aumenta la dificultad conforme aumenta de nivel. Uno siempre está siendo incapaz de lograr algo. Todo lo que logra corre la meta un poco más allá, y entonces uno sigue siempre teniendo algo más que alcanzar. Es el cuento de la buena pipa.

Claro, es la una de la mañana y ya sólo pienso en dormir. Es lindo dormir. Uno se va de acá, vaya a saber dónde. Paren el mundo, yo me bajo acá (total sigue andando, mañana me subo de nuevo y adelanté una vuelta).