sábado, 27 de abril de 2013

Miedo


Presa del miedo clavas puñales, puñales traicioneros, a quien viene a ayudarte recurriendo a tu llamado. Vas a quedarte solo, sin ellos y sin vos, porque tu miedo es tan grande que no aceptás tu muerte, pero tampoco querés tu vida.
Que mis palabras son heridas? Sí, lo son. Soy uno de aquellos a quien has herido. Pero acepto ese dolor, no le tengo miedo. Es la forma de no dejarlo ganarme.
Que mis palabras son balas? Sí, lo son. Espero con ellas penetrar por tus ojos, tus oídos, penetrarte la piel, el pecho, la cabeza, la vida, taladrarte el miedo hasta llegar a lo que hay detrás, encerrado, escondido, preso. No pretendo con ellas matarte... quiero matar ese sombra de vos.
Voy a estar, voy a sonreírte, voy a abrazarte, voy a sostenerte, voy a luchar con vos, contra vos. Voy a meter mi mano en tu herida para recordarte que existe. Voy a causarte dolor, vas a personificar tu miedo en mí, vas a culparme, vas a volver a dolerme, voy a dejarte matarme.
Quiero verte estallar, y llorar, y gritar, y sangrar, y odiar, y odiarte, hasta ser capaz de apuñalarte a vos mismo. Sólo entonces, al morir en tus manos, tendrás en tus manos tu propia vida.