miércoles, 20 de marzo de 2013

19 de marzo, Buenos Aires
Hoy iba en el bondi a la facu y vi a mi ex.
Fue raro, estaba en la puerta de un negocio, esperando a alguien, se ve. Con la misma ropa de siempre, el mismo peinado de siempre, la misma cara de siempre. Menos mal que no me vio, la verdad. No hubiera tenido ganas ni de fingir una sonrisa vidrio de por medio; yo venía en la mía, escuchando música, mirando para afuera... nada. Pensé qué raro eso, no? Cruzarte por la calle con alguien que fue parte de tu pasado, y que de alguna manera, por ende, es parte de lo que sos hoy; con quien compartiste parte de tu vida, a quien le entregaste tu cuerpo, tu mente, tu confianza, tu intimidad, tu tiempo, tus ganas; con quien compartiste días y noches, inviernos y veranos, besos, gritos... una parte de tu vida. Con quien te cruzaste una vez, y caminaron parte del camino juntos hasta separarse... y por alguna loca ley metafísica volver a cruzarte, y no cruzar ni una mirada.
Es loco pensarlo gráficamente.

No me hizo bien ni mal, ni siquiera me sorprendió. No me trajo recuerdos, ni melancolía, ni nada. No se me erizó la piel, no se me abrieron los ojos de más. Casi como si fuera un cualquiera, un desconocido, un. Lo vi lejano, como abstracto. "Mi ex".
Lo entiendo, no me causa la más mínima contradicción. Y sin embargo sigue siendo raro eso de pensar que uno puede a veces mirar hacia atrás y ver sólo eso: un atrás.