miércoles, 13 de marzo de 2013

Algo

13 de marzo, Buenos Aires

Tomo un té de manzanilla y rosa mosqueta.
El año pasado me empezaron a gustar los tés. Tomaba sólo de vainilla (uno que ahora no se consigue), pero S. me hizo probar, y me gustaron.

Hoy me desperté de la siesta y había un papa argentino. Un vende gente en la dictadura militar. Venía soñando con N. (nada feo, el sueño), y más que una bajada a tierra fue un gomerazo por la cabeza.
Me dio mucha risa, lo tengo que decir. Si esa es la voluntad de Dios... o es un hijo de puta o no es. Prefiero ser atea, es más optimista.

Después el día mejoró. Tenía cosas que hacer que se cancelaron, y la verdad es que me vino bien. Está para quedarse adentro y tomar té.
Y hace un ratito me llamó A. Me hacía falta. Entiendo que me necesita, pero lo entendía yo sola. Me necesita, no depende de mí; no puede hacerlo. Porque yo puedo un día no estar más. Hoy estoy acá.

El mundo no se apoya en el mundo para avanzar, chupa de él. Y no avanzamos.
Sólo quiero que mi presencia le deje algo.